Recordando la última entrada acerca de una breve introducción a la religión islámica, y a un paso de que el Ramadán culmine, al ritmo de un poco de música pakistaní les platico como se vive en carne propia el Ramadán.
Primeramente alistemos la melodía:
http://www.youtube.com/watch?v=gjaH2iuoYWE&feature=related
Arif Lohar and Meesha Shafi - Alif Allah Chambey di Booti
Bien, ya entonados nuestros oídos prosigamos. El mes sagrado del Ramadán se vive cada año, y en mi opinión es el equivalente a la semana santa musulmana.
Resumiendo, el Ramadán obliga a todo creyente musulmán debe abstenerse de todo tipo de alimento, bebida y etc (nada puede pasar la boca) desde el amanecer hasta el atardecer. Además durante este mes, la gente se vuelve "más religiosa" pues como no pueden hacer otra cosa pues tienen más tiempo de dedicarse a rezar.
Además se exhorta a los creyentes a dar caridad a los pobres, ya sea en dinero o en comida; se les exhorta además a no escuchar música puesto que muchos la consideran como "haram" es decir como una especie de pecado (por ejemplo beber bedidas alcoholicas es haram), y sobre todo, incrementar la oración, además de leer el Corán y acercarse a Allah.
Entonces desde antes del amanecer hasta el atardecer nada de agua ni pan, y para los fumadores es muy difícil pues tampoco pueden fumar. Entonces como están en ayuno total, mucha gente se pone de un humor terrible, especialmente cuando falta una hora para el atardecer, y más ahora qué el Ramadán sucede en verano puesto que la sed es brutal.
Debido a tales privaciones, el horario de trabajo se reduce y pues la gente o de plano no trabaja o trabajan de dos a tres horas menos, en nuestra oficina trabajamos dos horas menos, además de ser una muy buena excusa para no trabajar, de por sí la gente es bastante floja, muchos pretenden que están agobiados de la abstinencia y optan por no trabajar en lo absoluto.
Sin embargo, existen dos caras de la moneda, puesto que en las clases altas el ayuno no existe, es decir los ricos no ayunan y obviamente no rezan ni se acercan al gran Allah. Sin embargo se aprovechan de trabajar menos, pero siendo realistas, no es que se pueda lograr mucho cuando nadie contesta el teléfono y cuando todo mundo se ha ido de la oficina.
La dinámica de la ciudad cambia totalmente. Puesto que de día todo está muerto, literalmente, todo está cerrado y casi no hay gente por las calles. Todo empieza a cobrar vida a partir de las cuatro de las tarde y cuando se acerca el atardecer las calles son imposibles puesto que todo mundo se apresura a llegar a casa o al restaurante de su elección para el iftar.
El iftar es la comida con la que se rompe el ayuno, justo cuando empieza el llamado a orar del atardecer, todo mundo corre a tomar agua desesperadamente y es muy común romper el ayuno también con dátiles. Comúnmente en Pakistán el iftar consiste de somosa y pakoras, la somosas son unos triángulos de pasta (tipo lasagna) rellenos de puré de papas fritos, y las pakoras son papas o berenjenas en rebanadas fritas en una cubierta tipo tempura a base de pure de garbanzos (o algo así).
Minutos después se procede a la cena, es decir ya se atascaron de somosas y pakoras y cuanta cosa frita pueden hacer y luego se atiborran de "cena" porque lo que sentido de "sacrificio" no me cabe ya que en cuanto llega el atardecer comen hasta morir, entonces dónde quedó el sentimiento de sufrimiento....
Después de concluído el Ramadán, se celebra el Eid, y recuerdo alguna vez haber escuchado una frase acerca del Ramadán y del Eid: hambruna hoy, abundancia mañana. Puesto que una vez que llega el eid todo es en abundancia, es comparable con la Navidad cristiana puesto que se dan regalos, y hacen reuniones familiares y etc.
Eso es todo por esta edición!
Un abrazo desde las inundaciones y bombas pakistanas.
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